miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lobo Sosa, Candidato de la clase feudal

Por: Juan Moreno

La escuela oportunista tiene en Porfirio Lobo Sosa a otro aventajado alumno. Sus contorsiones acomodaticias han sido abundantes desde antes del golpe. Llegó aún a coquetear con la carta de la Cuarta Urna. Tal vez no haya en Honduras un político tradicional con mayores atributos miméticos que el candidato presidencial del Partido Nacional. El hombre sabe quedarse quedito cuando le conviene, sólo que en esta ocasión se equivocó de cabo a rabo: se embarcó en la aventura golpista empresario-militar y ahora hace piruetas léxicas (como buen demagogo) para ver cómo se echa a la bolsa a sus correligionarios menos desprevenidos. Había que verlo cómo se le inflaba el cuello vociferando sobre la unidad nacional y la necesidad de promover un proceso en el que no se quedara nadie por fuera, algo en lo que realmente no cree. Pero todo el mundo sabe, incluso sus propios partidarios lo saben, la perla de presidente que Honduras tendría si este señor llegara algún día a desempeñar este puesto. Lobo Sosa pertenece a la misma clase involucionada de políticos tradicionales que nunca superaron las tácticas de política montonera de las primeras décadas del Siglo XX en Honduras. Sus coqueteos con la izquierda marxista-leninista no le sirvieron ni siquiera para cambiar la forma de embaucar incautos en la plaza pública. La verdad es que no existe diferencia entre el candidato Lobo Sosa y otros candidatos del pasado en los partidos tradicionales; todos aprendieron a hablarle al pueblo como le hablan a una mujer cuando quieren conquistarla. En esto sí que Lobo Sosa es experto. Y la clase de señores feudales le aplaude porque es precisamente el candidato que a los señores feudales les conviene para garantizarse los jugosos contratos con el estado. Es habitual que, terminado el período presidencial, el presidentito de la clase feudal hondureña se va sin pena ni gloria para su casa, feliz eso sí, porque sus cuentas bancarias quedan rebosantes de dólares. Esta es la democracia (la democracia de la clase feudal) por la que lucha el señor Porfirio Sosa Lobo. Esta clase de políticos es la que ha tenido postrada a Honduras entre los dos países más pobres de América Latina.

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