jueves, 24 de septiembre de 2009

Día ochenta y nueve, 24 de septiembre de 2009

Anoche continuaron los disturbios en prácticamente todos los barrios de la ciudad capital: Gritos, disparos, sirenas y explosiones fueron frecuentes cubriendo nuevamente la oscuridad de la noche con los sonidos de la guerra. Pero la Resistencia no cede, aprendiendo de nuestros errores y dispuestos al sacrificio el pueblo sigue revelándose contra la dictadura y reclamando justicia.

La resistencia marchó nuevamente a pesar de la prohibición expresa del gobierno que amenazó con reprimir todo grupo de mas de veinte personas. El centro de reunión nuevamente fue la Universidad Pedagógica. De los barrios y colonias de toda la ciudad bajaron grupos (algunos de veinte en veinte, otros de cien en cien, de mil en mil) que se juntaron armando una enorme masa rebelde. Bajaron por la avenida Centro América hasta el Boulevard Juan Pablo II, por la Alameda hasta Palmira.

A pocos metros de la casa de las Naciones Unidas un fuerte contingente militar bloqueó el camino de la marcha, nuevamente, como ha ocurrido en otras ocasiones, la dirección buscó negociar con la policía pidiéndole que permitan que la marcha circule hasta las Naciones Unidas. La policía avanzaba despacio, pero más despacio avanzaba la marcha. Luego de una hora de espera, la gente se desesperó: mucho habla esta gente, dijo un joven manifestante que junto a miles más dieron la vuelta cambiando su destino, esta vez en dirección del centro de la ciudad. En general la gente está tensa y la violencia surge cada vez con mayor facilidad. El comité de disciplina hizo un gran esfuerzo para controlar cualquier provocación que pueda justificar la represión por parte de la policía.

A alturas del parque central, la policía reprimió con la crueldad de siempre. Nuevamente los callejones traicioneros del casco histórico funcionaron como una trampa ante la desorganización de los manifestantes que corrían tratando de escapar los cuerpos policiales que no daban tregua. La manifestación fue dispersada y los reclamos a la dirección comenzaron a escucharse cada vez con más fuerza.

No se entiende, porqué si se sabía que iba a haber represión, que la gente estaba sumamente indignada con los cuerpos represores, especialmente luego de lo que han sido estas noches de pesadillas, la dirección no pensó en como proteger a los manifestantes. Podrán decir mil veces que son infiltrados los que provocan la represión policial, y a lo mejor en gran medida lo son; pero eso es desconocer la rabia que habita en todos nosotros, es desconocer que  estamos cansados e indignados de una represión que no respeta la dignidad humana, nuestras casas, nuestros cuerpos. Es desconocer que, aun y a pesar del cariño que le tenemos a los compañeros y compañeras que les ha tocado jugar el papel de dirigentes, no han sabido orientarnos en esta lucha porque siguen mandándonos al matadero.

Poco a poco la resistencia está cambiando, nuevas estrategias surgen transformando igualmente la lucha. Hoy los barrios estarán en resistencia y el llamado es a crear barricadas en cada calle boicoteando la marcha del gobierno que suspendió el toque de queda para obligar a los trabajadores públicos a asistir su llamado. Las pandillas juveniles, la 18 y la MS, las barras deportivas, los lumpems han asumido el llamado y han tomado partida del pueblo confrontando directamente a la policía, después de todo compartimos el mismo enemigo. No se reportan bajas por parte de la policía o el ejército en las incursiones en los barrios, pero sabemos ha habido respuesta armada por parte de los residentes.

Hay temor de violencia en la marcha de los blancos. Personas de la resistencia han anunciado que buscarán impedirla, pero el gran temor viene del mismo ejército que busca usar la marcha “por la paz y la democracia” para justificar otra ola de agresión contra el pueblo. Reportes anuncias que es probables que hagan uso de paramilitares para atacar la misma marcha y causar una masacre haciendo ver a la resistencia como un grupo sanguinario y violento. Los blancos vienen armados y dispuestos a matar para defender su ῤemocracia. A este punto deᾠla mañana, quince camiones del ejercito han llegado a Palmira descargando hombres vestidos de civiles.

Grandes contingentes militares y policiales de todo el país están siendo movilizados a la ciudad capital para controlar el levantamiento popular. Con ello dejan las aldeas de todo el país solas y a disposición de las organizaciones de resistencia locales que han anunciado tomarlas y declararlas liberadas. La bestia se mueve y la resistencia golpea en los flancos que deja descubiertos.

¡NO PASARÁN!

Oscar Estrada

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