martes, 28 de julio de 2009

MILITARES EN EL PARAISO MANTIENEN A POBLACION SECUESTRADA

MILITARES EN EL PARAISO MANTIENEN A POBLACION SECUESTRADA

PERIODISTA ALEJANDRO CASCO

La paciencia del pueblo hondureño está agotándose con los desmanes de los golpistas al mantener a la región oriental en un campo de concentración a miles de simpatizantes de la resistencia nacional en la localidad de Alauca, 10 kilómetros distantes del puesto fronterizo de Las Manos.

En este sector del país gran parte del pueblo hondureño fue detenido a las 9.30 a.m. del pasado viernes para impedir encontrarse en la frontera oriental con el Presidente Constitucional de la República, Manuel Zelaya Rosales, demuestra como los golpistas están desesperados al ordenar los continuos toques de queda, perjudicando a la población en general.

Con la euforia de querer comunicarse con el mandatario los manifestantes al intentar viajar a Las Manos con mentiras fueron retenidos por soldados y policías en la posta de Alauca.

El jefe policial, un coronel de apellido Martínez, mintió a los luchadores contra el golpe de Estado diciendo que consultaría a sus superiores para que continuaran su caminata hacia el sector fronterizo, pero eso fue una táctica, mientras llegaban refuerzos de militares que imposibilitaran el libre tránsito de los simpatizantes del mandatario Mel Zelaya.

En efecto, los retenidos en esta posta policial después de esperar tres horas dieron un plazo de 10 minutos de lo contrario iban a traspasar la línea defendida por los militares y la policía nacional.

Mientras esto acontecía René Zepeda, conocido en el gremio periodístico como el diablo, informaba en Cadena Nacional que el gobierno dictatorial imponía de 12 del mediodía del pasado viernes el toque de queda en El departamento de El Paraíso, a lo que los integrantes/as de la resistencia gritaban frenéticamente que tu madre se quede en casa, pero nosotros estamos en rebeldía hasta que abandone el país Gorileti, identificado así el charlatán de Roberto Micheletti.

Al vencer el plazo los miles de connacionales, acompañados por una larga caravana de vehículos, como a las 12.15 p.m. se aprestaron a romper el cerco de los militares y policías, auxiliados con escudos, armas y garrotes, procedieron a disparar a los indefensos manifestantes y a lanzarles bombas lacrimógenas.

El humo tóxico hizo retroceder a los miembros de la resistencia nacional contra el Golpe de Estado, sin embargo, las personas agredidas, por no contar con armas, reaccionaron tirando piedras a la fuerza pública agresora la que esquivaba toda clase de objetos tirados por la indignada muchedumbre.

Con este zafarrancho que duro unos 15 minutos, a causa de los disparos lanzados por los militares un manifestante fue herido de bala en una de sus orejas y el vidrio trasero del vehículo del sociólogo José María Reyes fue roto con un balazo que salió por el vidrio frontal, que quedó completamente rajado.

En los 28 días que el pueblo hondureño participa contra el golpe ya el miedo es inexistente, como se preveía el lanzamiento de bombas lacrimógenas, entonces la gente tenía mojadas sus camisas y pañuelos para protegerse del efecto de asfixia, también de manera heroica cuando estos artefactos caían en el suelo, inmediatamente miembros/as de la resistencia recogían y lanzaban a los chafas y policías, quienes corrían desesperadamente en busca de refugio por el humo tóxico, provocando risas entre los manifestantes que les decían ajá maricones por qué corren y esto que estamos desarmados.

A la una de la tarde del mismo viernes, la gente comenzó a reagruparse de nuevo enfrente de los militares, ubicados frente a la posta policial de Alauca, en ese momento se observó el ingreso de una ambulancia de la Cruz Roja de El Paraíso, la que los manifestantes permitieron que pasara, sin sospechar que transportaba bombas lacrimógenas para los militares porque ya no contaban con tales gases.

Después de transcurrir como una hora la resistencia, entre hombres, mujeres, jóvenes y niños, de diferentes sectores sociales y gremios, intenta de nuevo traspasar el cerco de los militares del Sexto Batallón de Infantería, pero son repelidos nuevamente con bombas lacrimógenas, ahí se inicia de nuevo el lanzamiento de piedras contra los defensores armados de los golpistas.

Ante el nerviosismo de los militares en el enfrentamiento con los miembros de la resistencia tiraban sin ningún orden las bombas y vuelven a quedarse sin estas armas disuasivas, por lo que a las 2.50 de la tarde de ese mismo día, una patrulla de ambulancia del ejército irrumpe velozmente, que si la gente no se aparta hubiera ocasionado muertes, aunque si dejó dos heridos. Esa unidad transportaba gases lacrimógenos a la posta policial.

Luego, la gente de nuevo comienza a concentrarse frente a los chafas y a las 3.10 p.m. con palos y desechos plásticos la resistencia antigolpista produce una hoguera que con el viento el humo envuelve a los militares y policías, a lo que la gente rompía en carcajadas diciéndoles pendejos que tal es respirar humo, mientras los despojos quemados convertidos en hollín caían en la cara y uniformes.

La pérdida de respeto a los gorilas iba en aumento que la hoguera ubicada en el centro de la carretera también se buscó hacer otras con llantas en los laterales derecho e izquierdo, pero aquí fue cuando los militares avanzaron 10 metros como a las 3.28 de la tarde, a fin de impedir seguir recibiendo el humo de las fogatas improvisadas.

En estos enfrentamientos era notorio que la gente expresaba la necesidad de irse preparando a la lucha armada porque mientras la resistencia, a través de sus dirigentes insisten en el método pacífico, quienes usufructúan el poder fraudulentamente no entienden este lenguaje.

Chafas asesinos, cobardes, maricones, narcotraficantes y golpeadores de mujeres, gritaban los jóvenes, a ver si tuviéramos armas se enfrentaran con nosotros, por ello excitaban iniciar la guerrilla urbana y rural en Honduras.

Al fracasar el intento por llegar a Las Manos la mayoría de los participantes en esta hazaña por ir a encontrarse con el mandatario Constitucional de la República, Manuel Zelaya, decidió quedarse en Alauca, departamento de El Paraíso, desde mujeres y hombres de distintas edades, no importando dormir a la intemperie y sufriendo las inclemencias del tiempo.

La reacción de los militares en esa zona no se hizo esperar, como para causar miedo y terror, ese mismo viernes a las 5 de la tarde capturaron al joven Pedro Magdiel Múñoz, quien al día siguiente, es decir el sábado 25 de julio apareció asesinado en ese sector con visibles señas de tortura en sus brazos y con 41 puñaladas en diferentes partes del cuerpo.

Ante la valiente actitud de esta parte de la resistencia nacional acantonada en Alauca el gobierno golpista decretó un toque de queda desde las 6 de la mañana del sábado 25 de julio en el departamento de El Paraíso, con el propósito de impedir el envío de medicamentos y alimentos a estos heroicos compatriotas.

La dictadura militar golpista queda en evidencia ante el mundo y a nivel nacional que son violadores de los derechos humanos, pues lo que buscan es aislar a estas personas y que puedan morir de hambre, convirtiéndolos como genocidas, tal como lo practicaban los nazis con los judíos en los campos de concentración..

El pueblo hondureño no puede permanecer indiferente a este proceder con los nuevos fascistas representados en la oligarquía hondureña. Nuestra respuesta debe ser ahora o nunca, porque sería una tragedia que los golpistas continúen violando nuestras garantías constitucionales.

No es posible seguir con la indiferencia, porque esto es complicidad. Es urgente evitar que nuestra gente muera por inanición, la criminalidad de los golpistas llega al extremo que muchos vehículos transportando medicinas y alimentos, desde el sábado anterior, no pudieron pasar del tramo carretero del ojo de agua en el oriente del país, inclusive automóviles refrendados con la insignia de la Cruz Roja Hondureña, eso los ubica como criminales de guerra.

Habrá que recordar a estos asesinos que delitos contra la humanidad son imprescriptibles y sus infractores tendrán que ser juzgados por tribunales internacionales. Todas las violaciones hay que irlas documentando para que todos los golpistas no gocen de impunidad a nivel nacional y mundialmente.

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